La madera es un material natural y lo demuestra en cada pieza. En una vivienda construida en madera pueden verse nudos, pequeñas fendas o manchas que a veces preocupan y que casi siempre tienen explicación. Lo útil es saber cuáles son rasgos normales, cuáles limitan el uso de una pieza en estructura y cuáles avisan de un problema de humedad.
En esta guía repasamos los defectos de la madera más habituales (nudos, fendas, deformaciones, hongos e insectos), cómo se tienen en cuenta al clasificar la madera estructural y qué medidas evitan que den guerra en una casa.
Los defectos de la madera, o singularidades, son las características de una pieza que afectan a su aspecto, su resistencia o su durabilidad. Unas vienen del propio crecimiento del árbol, otras del secado y otras de ataques de hongos o insectos.
No todas tienen el mismo peso. Un nudo sano en un revestimiento es cuestión de gusto; el mismo nudo en el canto de una viga puede rebajar su capacidad portante. Por eso la madera estructural se clasifica antes de usarse. En España, la madera de conífera se clasifica visualmente con la norma UNE 56544, que pone límites a nudos, fendas, gemas o desviación de fibra, y esa calidad visual se asigna después a una clase resistente, como C18 o C24.
| Singularidad | De dónde viene | ¿Afecta a la resistencia? | Qué se hace |
|---|---|---|---|
| Nudo sano | Inserción de una rama, bien unida a la pieza | Poco si es pequeño. Se limita en estructura | Se acepta dentro de los límites de la clasificación |
| Nudo saltadizo | Rama muerta, sin unión con la madera de alrededor | Sí, puede soltarse y dejar un hueco | Se descarta en piezas estructurales o se repara en acabados |
| Fenda | Grieta longitudinal que se abre con el secado | Depende de su longitud y profundidad | Se limita en la clasificación. Las superficiales son normales |
| Gema | Falta de madera en una arista por cortar cerca de la corteza | Reduce la sección útil | Se limita en estructura |
| Desviación de fibra | La fibra no va paralela al eje de la pieza | Sí, reduce la resistencia | Se limita en la clasificación |
| Deformaciones | Secado desigual o cambios de humedad | Dificulta el montaje | Madera bien secada y almacenada |
| Azulado y moho | Hongos que tiñen o colonizan la superficie | No de forma apreciable | Se limpia y se corrige la humedad |
| Pudrición | Hongos que descomponen la madera | Sí, mucho | Se elimina la causa y se sustituye la pieza dañada |
Un nudo sano no es un fallo de la pieza. Es el punto donde nacía una rama, y en madera vista forma parte de su aspecto natural.
Se convierte en un problema en dos casos. El primero es el nudo saltadizo o muerto, que no está unido a la madera que lo rodea y puede caerse. El segundo es el nudo grande en una pieza estructural, sobre todo si está en el canto o cerca de una unión, porque interrumpe la fibra y concentra tensiones. La clasificación visual fija el tamaño máximo de nudo según la calidad, y una pieza que lo supera se descarta para estructura o baja de clase.
Las fendas son grietas que siguen la dirección de la fibra y aparecen al secarse la madera, porque la superficie pierde humedad antes que el interior. Las superficiales son habituales en piezas macizas y no tienen importancia. Las que atraviesan la pieza o alcanzan sus extremos sí se limitan en la clasificación estructural.
La gema es una arista a la que le falta madera porque la pieza se cortó demasiado cerca del exterior del tronco, a veces con restos de corteza. Reduce la sección útil de la pieza.
La desviación de fibra se da cuando las fibras no van paralelas a la longitud de la pieza. Se nota poco, pero reduce la resistencia a flexión y también tiene límite en estructura.

La madera se deforma porque cambia de volumen con la humedad y no lo hace igual en todas las direcciones. A lo largo de la fibra apenas varía, pero en sentido tangencial a los anillos se contrae aproximadamente el doble que en sentido radial. Si una pieza se seca más por una cara que por otra, se curva.
Las deformaciones típicas tienen nombre propio:
Para evitarlas, la madera se seca en cámara hasta un contenido de humedad parecido al que tendrá en servicio y se almacena a cubierto y bien apilada. Nosotros la recibimos y montamos en nave, sin exponerla a la lluvia entre una fase y otra, lo que reduce mucho estos movimientos.
No todos los hongos dañan la madera. La diferencia práctica está entre los que solo la manchan y los que se la comen.
Los hongos de pudrición necesitan que la madera se mantenga húmeda de forma continuada, con un contenido de humedad por encima del 20 % aproximadamente. Una madera seca, por buena que sea la especie, no se pudre. Si al clavar un punzón la madera cede con facilidad o se desmenuza, hay que revisarla a fondo.
Entre los defectos de la madera de origen biológico también están los insectos xilófagos. La carcoma deja orificios pequeños y redondos con serrín fino alrededor. Las termitas subterráneas, presentes en buena parte de la península, son más difíciles de ver porque atacan desde dentro y suben desde el terreno.
La defensa es la misma que frente a los hongos: tratamiento adecuado, nada de contacto con el terreno y revisiones periódicas en zonas con termitas.
La mayoría de los problemas se evitan antes de construir. El CTE DB SE-M pide asignar a cada pieza una clase de uso (según la UNE-EN 335) que mide su riesgo de ataque biológico, y protegerla en consecuencia:
A mayor clase, más penetración de producto protector hace falta, y en las clases altas se recurre al tratamiento en autoclave. A esto se suma la protección por diseño: separar la madera del terreno, prever aleros, ventilar las fachadas con cámara de aire y evitar puntos donde el agua se quede parada.
Después queda el mantenimiento. En las casas que fabricamos, la estructura de entramado queda dentro del muro y la fachada va revestida casi siempre con lamas de fibrocemento Cedral, así que la madera estructural no está expuesta a la intemperie. La que sí lo está (porches, pérgolas, tarimas) necesita renovar su protector de superficie cada cierto tiempo, con la frecuencia que indique el producto y según lo expuesta que esté. Si detectas una mancha de humedad, una pieza blanda o serrín, actúa sobre la causa (una filtración, una junta abierta, un canalón atascado) además de reparar la pieza, y consulta con el fabricante o un técnico.
Los nudos sanos y pequeños apenas afectan a una pieza bien dimensionada. En madera estructural, la clasificación visual limita su tamaño y posición para que no comprometan la resistencia. Preocupan más los nudos saltadizos, que pueden soltarse, y los nudos grandes en el canto de vigas.
No. El moho y el azulado manchan la madera pero no reducen su resistencia de forma apreciable. Los hongos de pudrición descomponen la pared celular y debilitan la pieza. Todos indican humedad, así que hay que buscar la causa.
Depende del hongo. El moho y el azulado se limpian y se corrige la humedad. Si hay pudrición, se elimina el origen del agua y se sustituye la parte dañada, y en piezas estructurales conviene que lo valore un técnico.
Porque la madera se contrae y se hincha con la humedad, más en unas direcciones que en otras. Si se montó con más humedad de la que tendrá en servicio o se seca más por una cara, se curva. Se previene con madera bien secada y almacenada a cubierto.
Manteniéndola seca: tratamiento según su clase de uso, sin contacto con el terreno, con aleros y cámara de aire ventilada, y renovando la protección exterior cuando toque. Los hongos de pudrición necesitan humedad alta y mantenida para desarrollarse.
Si estás pensando en una casa de madera y quieres saber qué madera usamos, cómo la clasificamos y qué tratamiento lleva cada pieza, pregúntanos. Te lo explicamos con las fichas técnicas delante.


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